Cuando hablamos de entrenamiento silencioso, nos encontramos con un concepto desconocido para muchos entrenadores de animales; pero nada más lejos de la realidad, ya que la mayoría de las ocasiones lo utilizamos de una manera más o menos consciente.

Habitualmente, cuando entrenamos, reforzamos lo que se aprecia con facilidad, si el animal se coloca en la posición deseada, si responde correctamente al target, si realiza cualquier otra aproximación, etc.

 

Pero ¿qué hay de lo que no se aprecia a primera vista? A veces podemos descuidar aspectos del comportamiento que no son tan fáciles de distinguir como es el estado emocional del animal.

 

El entrenamiento silencioso, entra en acción en el momento en el que somos conscientes de que los animales, al igual que nosotros, también tienen emociones, como: el sufrimiento, el miedo, la ansiedad, la frustración…

 

Cuando comenzamos, por ejemplo, una sesión de entrenamiento para extracción voluntaria de sangre, independientemente de la especie con la que estemos trabajando, tenemos que ser conscientes de que no solo reforzamos la conducta que está realizando el animal en el momento que se produce el bridge, sino también su intención, su estado emocional.

 

Para empezar, debemos conocer al animal, ya que no todos reaccionan igual a los mismos estímulos. 

Entonces, teniendo en cuenta lo anterior, es primordial preparar un escenario favorable (lo que se conoce como “set up for success”): lugar, compañía, refuerzo, ruidoambiente, su historial, entrenador, etc. 

 

Imaginemos que estamos en una sesión con un león marino, si este está realizando el comportamiento (aparentemente con normalidad), debemos asegurarnos de otros puntos que hemos podido pasar por alto. Éstos pueden ser:

 

  • La respiración: si es demasiado rápida, puede ser signo de ansiedad o sobreexcitación. Sin embargo, por el contrario, si nos encontramos con un animal que aguanta la respiración, podría estar mostrando nervios o tensión.

 

  • La actitud: si adelanta los bigotes, si bosteza, si mueve la cabeza, si gruñe o estornuda, si está a punto de romper control, etc. 

 

Estos podrían ser precursores claros de un comportamiento no deseado y puede que estemos tan centrados en lo que ocurre en sus aletas traseras (de donde normalmente se les suele extrae sangre), que no nos percatemos de lo que está ocurriendo en la parte superior.

 

Debemos de saber que esto no solo puede generar un comportamiento con un criterio pobre o confuso, sino que también puede dar lugar a lo que se conoce como comportamiento supersticioso (aquellos que surgen por confusión habiendo sido involuntariamente reforzados).

 

Generalmente ocurren por diferentes motivos:

 

  • Poca atención: a menudo los entrenadores se concentran en una parte específica del cuerpo del animal y no ven o no dan importancia a lo que sucede en otra parte del cuerpo del animal.

 

  • Timing incorrecto: si nuestros animales conocen el bridge y este se produce antes o después del momento exacto, podemos de manera accidental captar un comportamiento no deseado. 

 

  • Señas descuidadas: si comenzamos a realizar la seña de un comportamiento de una forma descuidada o diferente de algún modo, tras un periodo de tiempo, el animal podría no responder ya a la seña original, sino que responderá a la “nueva seña” que hemos estado haciendo. 

 

 

La aparición de comportamientos supersticiosos es frecuente también cuando utilizamos técnicas como el scanning (o captura de comportamiento) porque si realizamos el bridge justo cuando el animal nos muestra un comportamiento que queremos captar, es más fácil pasar por alto otros aspectos del comportamiento. 

 

No queremos decir que no podamos sacar partido de ello y entrenar comportamientos interesantes mediante esta técnica, sin embargo, es más habitual utilizar otras como por ejemplo el moldeado mediante aproximaciones sucesivas (tendremos más facilidad de observar y prever la respuesta del animal).

 

Skinner ya propuso que los comportamientos supersticiosos de las personas se producían de la misma manera que los estudios que él mismo había realizado con palomas. 

 

Muchos son los casos de atletas profesionales que relacionan el éxito de un partido o una competición con un gesto supersticioso.

En el caso del fútbol, algunos jugadores entran en el campo con el pie derecho, tocan el césped, se santiguan, etc. Estos gestos probablemente estén ligados a una experiencia positiva, como una victoria o un gran partido. Por tanto, su superstición continua porque están convencidos de que, hacer eso que hacen al entrar al campo, les da buena suerte. 

 

Está en mano de cada entrenador evaluar si corregir o no este tipo de situaciones, porque en algunos casos no va a afectar el objetivo final del comportamiento, pero en otros, puede generar problemas.

 

Si estamos entrenando una extracción voluntaria de sangre con un león marino y, mientras que el animal está en la posición, se aprecia que mueve la cabeza o las aletas, en el futuro, este movimiento puede crear problemas y dificultad para una correcta extracción de sangre.

   

Teniendo en cuenta todos estos aspectos del entrenamiento silencioso podremos evitar el condicionamiento de comportamientos supersticiosos y prever situaciones que antes pasaban desapercibidas y, que a menudo, terminan ocasionando que un animal se vaya de control, rompa la posición, rehúse la seña, etc.

 

De esta forma, durante nuestras sesiones seremos más conscientes de lo que nos rodea, mejoraremos la relación y confianza con nuestro animal y aprenderemos a leer el impacto que puede tener sus emociones en nuestras sesiones de entrenamiento. 

 

 

Y recuerda, si se puede… WeZooit!

 

 

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