Hemos visto en anteriores artículos cómo reforzar un comportamiento correcto cuando entrenamos con nuestros animales, ya que esto hará aumentar la probabilidad de que ocurran en un futuro, pero ¿Qué hacemos cuando un comportamiento es incorrecto?

Hoy en día, gracias a la expansión y al avance en el conocimiento del entrenamiento animal cada vez es menos habitual ver entrenadores utilizando un “No” u otro tipo de acciones que se enfocarían más en la respuesta incorrecta del animal que en las correctas. No dudamos que en algún programa especifico de entrenamiento comunicar a nuestro animal qué es correcto y que no, podría entenderse como jugar al juego de frio o caliente y puede ser una estrategia válida en algunos casos concretos, siempre y cuando no se utilice ningún tipo de castigo que comprometa el bienestar de esos animales.

 

Pero sin duda, es una práctica donde es fácil caer en un mal uso y terminaremos confundiendo a nuestro animal a la hora de comunicarle qué criterio es el que queremos que alcance, además de la probabilidad de generar frustración, evitación y una posible agresión en muchas especies de animales.

 

Todos sabemos que las orcas son animales muy grandes y pesados, con los que no se podían utilizar técnicas de entrenamiento tradicional, ni los entrenadores querían verse con un animal de ese tamaño en el agua en un momento de frustración.

 

Ya que reforzar los errores era claramente inaceptable y para evitar perpetuar la secuencia error-frustración-agresión, era necesario reducir la frustración o enseñar a las orcas a reaccionar de una manera aceptable. 

 

Por supuesto, tenían que desarrollar una técnica que permitiese entrenar e interactuar con estos animales siempre en un contexto lo más positivo posible.

 

Es por esto, que en 1991 se describe una técnica de entrenamiento proactiva a la que se llamó LRS (Least Reinforcement Scenario).

 

Esta técnica se desarrolló originalmente en Sea World en 1985 de la mano de grandes entrenadores como Michael Scarpuzzi, Thad Lacinack, Ted Turner o Chuck Tompkins, así que en esta ocasión hemos querido documentarnos y reflejar fielmente de la mano de los artífices de este concepto que se extendió por la comunidad zoológica en programas de entrenamiento alrededor de todo el mundo.

 

Es una técnica específica de extinción basada en el refuerzo diferencial (DRO) de otro comportamiento. El entrenador realiza una pausa de 2-3 segundos tras un comportamiento incorrecto en el mismo punto en el que el refuerzo habría sido dado. La respuesta del entrenador también funciona como un estímulo para el animal de atención y calma, que es incompatible con el comportamiento agresivo.

 

Una vez que un animal tiene un historial de aprendizaje suficiente con el LRS, su uso después de una respuesta incorrecta ayuda a reducir la frustración que podría resultar de la falta de refuerzo.

 

 

Tal vez debido a la estrecha contigüidad temporal entre la consecuencia y el LRS, el LRS ha sido malinterpretado y equiparado a la ausencia de refuerzo, pero a pesar de que el LRS ocurre durante el momento en el que la consecuencia ocurre, los autores especifican exactamente la naturaleza del LRS como el menor escenario de refuerzo.

 

A pesar de lo que algunos entrenadores piensan, el LRS no consiste en ignorar al animal. Solo si el entrenador es consciente del comportamiento que muestra el animal, podemos percibir si reacciona mostrando un comportamiento de atención y calma.

 

Es importante recordar que el comportamiento del entrenador no es la consecuencia del comportamiento incorrecto que ha realizado nuestro animal. La consecuencia a ese comportamiento es la ausencia de refuerzo, solo que la estrecha contigüidad entre el comportamiento del entrenador (posición relajada) y la consecuencia (no dar refuerzo) a menudo coincide con el periodo de tiempo en el cual el refuerzo debe ser dado.

 

Sin embargo, el comportamiento del entrenador es el estímulo para el siguiente comportamiento (atención y calma), que resulta en refuerzo en un programa variable (ya que no son predecibles ayudan a mantener más la motivación que con un programa de refuerzo fijo).

 

De esta forma podremos reforzar un LRS en alguna ocasión, otras veces pedir otro comportamiento más sencillo que nos permita asegurar el refuerzo y seguir nuestra sesión en un contexto positivo, o podremos pedir de nuevo el comportamiento que el animal ha realizado incorrecto para ver si en esta ocasión alcanza el criterio y podemos reforzar.

 

En WeZooit recomendamos el uso del LRS en cualquier programa de entrenamiento, ya que cuando se usa correctamente, permite a los animales aprender de sus errores al reducir el nivel de frustración asociado con tales errores. A su vez, esto disminuye la probabilidad de agresión, y por lo tanto reduce la posibilidad de daño a otro o a sí mismo.

 

Queremos agradecer a nuestros amigos Thad Lacinack y Angi Millwood, fundadores de Precision Behavior, por facilitarnos este video que compartimos con todos vosotros.

 

 

Y recuerda, si se puede… WeZooit!

 

COMPARTE