Cuando entrenamos a los animales a responder a un estímulo específico, independientemente de lo que estén haciendo o en qué situación se encuentren, lo conocemos como entrenamiento de recall.

 

Básicamente, el animal, incluso si está realizando un comportamiento en concreto y se realiza el recall, debe interrumpir lo que está haciendo e ir al lugar que hayamos previsto en un breve periodo de tiempo, dependiendo siempre de la instalación y de la especie.


Por ejemplo, decidimos que el lugar del recall es un ventanal de la cocina. Por lo tanto, si un león marino está realizando un comportamiento en el agua y se le da la señal de recall, debe ir rápidamente a ese lugar porque ésa es la posición final preestablecida y la única en la que será reforzado.


Esta técnica a menudo no se entiende bien y se realiza siempre en las mismas circunstancias o después de un suceso en concreto, pero este es uno de los errores más comunes.


El recall debe ser visto como un comportamiento más dentro del repertorio del animal y debe utilizarse en cualquier situación, además de ser reforzado preferiblemente con refuerzo primario. Para tener una alta probabilidad de éxito, debería tener una magnitud de refuerzo alta para así crear un historial muy positivo.

 

¿Por qué entrenarlo?

 

Usarlo siempre en la misma situación hace que el animal comience a predecir que, para obtener refuerzo, tendrá que realizar simplemente el comportamiento que hace que el 'entrenador realice el recall. Como por ejemplo, los entrenadores que lo realizan a menudo en una situación de agresión o cuando un animal está a punto de agredir a otro animal o a su entrenador.

 

Si utilizamos el recall únicamente en esta situación, le comunicamos al animal que, para ser reforzado, basta con amenazar, agredir a otro animal o al propio entrenador. Así que a través del proceso de asociación aprende lo que debe hacer para obtener refuerzo. Pero si por el contrario, si se utiliza cuando el animal agrede, cuando está descansando, cuando está realizando una posición para ecografía, cuando está en mitad de una demostración, etc. El proceso de asociación nunca tendrá lugar en esa situación específica y tendrá un alto margen de éxito.

 

Muchos parques, en los últimos años, han comenzado a utilizar esta técnica para mover y/o guardar a los animales en un lugar particular de su hábitat para diversos fines como: manejo e inspección veterinaria, pasar la noche, limpieza de su instalación, quitar o poner enriquecimiento, etc.

 

¿Cómo se entrena?


En primer lugar, elegiremos un estímulo que debería ser algo único, que no exista en el ambiente del animal. Como por ejemplo una campana, una bocina, etc.

Analizaremos algunos puntos muy importantes que debemos tener en cuenta antes de entrenar este comportamiento.


1. Qué animales elegir para hacer este entrenamiento. En algunas situaciones puede ser necesario realizarlo con todo el grupo de animales, por ejemplo para ser guardados en un cobijo interior y en otras ocasiones con algún animal en concreto, como por ejemplo para recibir tratamiento veterinario en un lugar específico o cobijo interior.


2. Qué estación final elegir para este comportamiento. Si se hace con varias especies, evaluar bien el hábitat y elegir bien dónde y cómo se reforzará.


3. ¿Qué tipo de estímulo utilizaremos? ¿visual, sonoro, táctil?


Después de evaluar todo, podemos pasar a la práctica.

 

El proceso de entrenamiento del recall debe hacerse exactamente como lo hicimos con el bridge, es decir, a través de la asociación del estímulo que elegimos con un refuerzo primario. Al repetir esta acción varias veces, lo que era un estímulo neutro, se convierte en un estímulo condicionado.

 

Una vez que el animal entiende este paso, comenzamos a entrenar el concepto A-B. Es decir, desde un punto A , que es cualquier punto donde se encuentra el animal, hasta un punto B, que es la estación final del comportamiento. Cuando el animal es llamado con el recall , no debe dirigirse a la persona que lo ha realizado, sino a la estación final que habíamos elegido para el comportamiento.

 

Al principio, como ayuda, podemos indicar o motivar al animal a moverse hacia el punto B utilizando una técnica conocida como luring o baiting (técnica que utiliza el refuerzo primario para ayudar a guiar al animal en una dirección deseada). 

 

Al principio, también podemos optar por adoptar el sistema de hacer la sesión siempre a la misma hora del día para crear una rutina y tener una mayor participación del animal.

 

Con constancia, y el uso de una gran magnitud de refuerzo, estas ayudas disminuirán hasta el día en que el animal ya no las necesite, y en ese momento, es importante trabajar sobre la variabilidad de la circunstancia en la que pedimos el recall recordándonos que la posición final deberá ser siempre la misma.

 

Este comportamiento es una prioridad y parte integrante de los protocolos de seguridad en muchos parques, porque en caso de algún tipo de incidente, los animales siempre pueden ser guardados y alejarse de una situación hipotética de riesgo.

 

Aquí os mostramos un entrenamiento de recall realizado por compañeros de Seaquarium Le Grau du Roi en Francia

 

 

 

Como habéis podido ver, el recall es una herramienta muy útil que debería ser prioridad en todos los programas de entrenamiento.

 

Y recuerda, si se puede… WeZooit!

 

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