Alguna vez te ha pasado que un animal realiza perfectamente un comportamiento contigo… pero con otro entrenador es como si no supiera nada? ¿O al revés, que empieza a mostrar una conducta entrenada en momentos completamente inesperados? En ambos casos, probablemente estés lidiando con dos caras de una misma moneda: la generalización y la discriminación del comportamiento.









