Algunos de vosotros ya conocéis la historia de Xana, la leona marina con problemas de regurgitación. Ya que uno de los miembros de WeZooit, Enzo Rodríguez, llevó a cabo este entrenamiento y lo presentó en la conferencia de IMATA 2018 en Portugal.

En esta ocasión, nos centraremos en contarles como fue el paso a paso de un entrenamiento un tanto complejo.

¿Qué problema presentaba Xana?

Al terminar las sesiones de entrenamiento regurgitaba entre quince y veinte veces, siempre lo hacía cuando el equipo salía de la instalación y mostrando un claro precursor, que consistía en mover un poco el cuello hacía atrás mientras nadaba, y justo después regurgitaba.

Se observa claramente en el siguiente vídeo.

 

 

Realizábamos cinco tomas al día, y siempre regurgitaba al finalizar cada una de ellas, por lo que nos mostraba este comportamiento indeseado unas ¡cien veces al día!.

Esto causaba una gran preocupación en el equipo. Al regurgitar tantas veces, su ingesta de pescado diario disminuía y perdía muchos de los nutrientes que necesitaba. Ya que la decisión de subir la dieta no era suficiente, y Xana reflejó una evidente perdida de peso, sin demorar mas en el tiempo, se diseñó un meticuloso protocolo de entrenamiento.

 

Protocolo de entrenamiento.

Ya teníamos el problema, ahora había que buscar la solución para extinguir este comportamiento indeseado. Empecé a diseñar un plan de entrenamiento sabiendo que se trataba de algo muy complejo y que sería un trabajo muy largo, que requería de mucha constancia, sacrificio y dedicación, pero estaba convencido de que lo podíamos hacer con el gran equipo de entrenadores que teníamos en Jungle Park (Tenerife).

Hicimos un protocolo muy detallado de los pasos que iríamos dando, acompañado de una toma de datos exhaustiva, que nos ayudaría a saber cuándo teníamos que avanzar. Los datos que recabábamos eran: la hora en la que fue la sesión y su duración, el nombre del entrenador, cuanto tiempo pasó entre una sesión y la siguiente, la cantidad de pescado que ingería, la instalación en la que se encontraba, y con que animales.

Aquí tenemos un ejemplo:

 

 

La primera parte del plan de entrenamiento consistía en hacer mini-sesiones; esperábamos un minuto y volvíamos a hacer una nueva sesión. En caso de que regurgitara, evitaríamos cualquier interacción con ella durante diez o quince minutos.

En los primeros días llegamos ha realizar cincuenta y ocho sesiones diarias repartidas en doce horas. Con esto conseguimos que en pocos días ella se diera cuenta de que, aunque se terminase la sesión, no tardaríamos en volver. Y por lo tanto, Xana estaría más pendiente de la nueva sesión en lugar de regurgitar. Con esto redujimos notablemente el número de regurgitaciones.

Al mismo tiempo empezamos a trabajar la parte social con ella, ya que en la escala social del grupo, es un animal sumiso y evitaríamos así que esto tuviese algún tipo de influencia en las regurgitaciones.

Cada lunes realizábamos una reunión con todo el equipo, haciendo análisis de los datos tomados durante la semana, y decidíamos si avanzábamos en algún punto de la planificación; como alargar el tiempo entre una sesión y otra, aumentar el tiempo de la sesión o incrementar la cantidad de pescado.

El siguiente paso en el protocolo de entrenamiento fue poder estimularla, y tener su mente ocupada, para ello empezamos a entrenarla para distinguir figuras. Esto hizo que se redujeran mas el número de regurgitaciones, ya que habíamos incrementado su motivación en cada sesión.

 

Xana realizando distinción de figuras.

 

Para continuar con el objetivo de seguir estimulándola y aumentar su motivación en cada sesión, el siguiente paso fue comenzar a entrenar la asociación de un objeto como señal de un comportamiento.

 

Xana realizando asociación de objeto a un comportamiento.

 

 

Como hemos dicho al principio, esto fue un trabajo muy largo, y conseguir que Xana dejase de regurgitar nos llevó cerca de dos años. Ya que los cambios que realizábamos semana tras semana eran muy minuciosos, para intentar no recaer en el problema.

Poco a poco fuimos reduciendo las sesiones diarias y ampliando el tiempo, hasta llegar a tener siete sesiones diarias sin regurgitaciones.

 

Estas mini-sesiones, entrenamientos de figuras, asociación de objetos a un comportamiento, iban a la par de un entrenamiento para realizarle una endoscopia y una biopsia voluntaria, para poder tener así un diagnostico de su estado de salud y buscar el motivo de la regurgitación.

Todo esto fue posible gracias a la relación de todo el equipo con Xana, y del gran trabajo realizado, tanto por el equipo veterinario, como de entrenadores de Jungle Park (Tenerife).

 

“Gracias equipo, ya que sin vuestra entrega y dedicación esto no habría sido posible”.

Estad atentos a nuestros próximos artículo donde les contaremos cómo continuamos con la endoscopia voluntaria de Xana.

 

Y recuerda, si se puede… WeZooit!

 

 

 

 

 

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